La asociación palmera y su asesor, el ingeniero experto en hidrología, cuestionan un estudio de la ULL que halló microplásticos en las aguas subterráneas: “Los lugares donde se tomaron todas las muestras ya estaban contaminados por plásticos ajenos a los acuíferos, por lo que no son válidas”.
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La Asociación Agua para La Palma y el ingeniero hidrólogo Carlos Soler sostienen que no está demostrado que las aguas subterráneas de esta isla y de El Hierro hayan perdido calidad por contaminación de microplásticos y restan valor, por ello, a las conclusiones de un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL), publicado en la revista Journal of Contaminant Hydrology y difundido en su momento a través de distintos medios de comunicación tras una nota de prensa de la propia institución académica.
El colectivo ciudadano y su asesor técnico aseguran que “todas” las muestras utilizadas en esta investigación fueron recogidas en puntos que ya estaban contaminados por plásticos, por lo que defienden que este artículo científico “carece de validez en sus conclusiones”.
La investigación, realizada en 2022 por el grupo Ingeniería Geológica, Innovación y Aguas (Ingenia) de la ULL dentro del proyecto europeo ARSINOE, tuvo como investigadores principales a Juan Carlos Santamarta Cerezal y Joselín Rodríguez Alcántara, y se centró en analizar la presencia de microplásticos en aguas subterráneas de La Palma y El Hierro.
Agua para La Palma y Soler cuestionan la elección de los puntos de muestreo y advierten de que es un error tomar muestras en pozos —salvo que se extraigan directamente de su caña—, depósitos o depuradoras de aguas residuales. En su lugar, recomiendan que, si se pretende estudiar con rigor si hay o no microplásticos en las aguas subterráneas, las muestras se deben obtener directamente en galerías o nacientes.
DATOS QUE CHOCAN CON LA REALIDAD
La asociación y Soler consideran de entrada ya llamativo que las nueve muestras de ambas islas contuvieran microplásticos, con valores que alcanzan hasta 23 partículas por litro. En su opinión, ese dato ya debería haber alertado a los investigadores de que existía una distorsión de partida, ya que, de ser correctos esos resultados, implicaría una imposible presencia masiva de plásticos en los acuíferos.
En esa línea, aducen que bastaría extrapolar esa concentración 23 partículas plásticas por litro a los enormes volúmenes de agua que circulan cada año en el subsuelo de ambas islas para comprender la magnitud de lo que supondría tal contaminación. Hay que tener en cuenta que los respectivos planes hidrológicos insulares estiman en 25.000 millones de litros anuales los recursos hídricos subterráneos en El Hierro y en 260.000 millones de litros anuales en el caso de La Palma.

Además, reparan en el hecho de que la propia antigüedad del agua subterránea en estos acuíferos pone en cuestión las conclusiones del estudio: el uso generalizado de los plásticos en Canarias no se remonta ni siquiera a un siglo, mientras que el agua subterránea puede llevar dentro del acuífero centenares o incluso miles de años, “como reconoce el propio Juan Carlos Santamarta Cerezal en una tesis doctoral”.
A este argumento, Agua para La Palma y Soler añaden otro de carácter físico: el tamaño de algunos de los microplásticos detectados. Según este hidrólogo, la presencia de fragmentos milimétricos debió haber hecho sospechar a los autores del estudio, porque partículas de casi 2 milímetros difícilmente podrían infiltrarse y desplazarse por los materiales que conforman los acuíferos canarios.
El ingeniero explica que, aunque pueda haber zonas concretas con huecos de mayor tamaño en materiales escoriáceos, lo habitual en coladas, piroclastos, almagres, diques y otros materiales alterados es que los espacios disponibles no permitan el paso de partículas de ese tamaño. Y agrega Soler que solo una permeabilidad por percolación —que, precisa el experto, es la menos frecuente en estos acuíferos— podría facilitar ese tránsito, mientras que las permeabilidades por saturación y filtración, las más habituales en Canarias, no permitirían el paso de esos fragmentos milimétricos.
LA “INVALIDEZ” DEL ESTUDIO, MUESTRA POR MUESTRA
Para sustentar el cuestionamiento de este estudio de la ULL, Agua para La Palma esgrime el exhaustivo examen que ha realizado Soler de cada uno de los lugares de muestreo.
Así, las sobre muestras LP1 y LP3, el ingeniero explica que fueron tomadas en las depuradoras de Los Llanos de Aridane y Los Cancajos, respectivamente. Aunque el agua pudiera haber tenido origen subterráneo, recuerda que antes de llegar a esos puntos pasó por la captación, el depósito municipal, las conducciones de abastecimiento a los domicilios, el consumo doméstico y, finalmente, la red de saneamiento, todo ello en contacto con tuberías y materiales plásticos.
Soler señala que la LP4, recogida en un estanque de riego de Barlovento, también debe ser descartada, ya que, aunque el agua pudiera ser subterránea en origen, pasó antes por tuberías plásticas desde la galería hasta el propio estanque.
La LP5 también resultaría inválida porque, aunque en el punto de muestreo la conducción sea de acero galvanizado, aguas arriba se mezcla con caudales que llegan por una tubería de polietileno procedente de una galería, con posibles orígenes en Las Cañas, Tenerra o Las Ovejas.
Respecto a la LP2, tomada en la Fuente Santa, el ingeniero observa que el estudio no concreta de cuál de las seis pocetas existentes —identificadas entre la A y la F— se extrajo la muestra, lo que, a su juicio, impide darla por válida. Recuerda que la poceta A contiene agua de mar; la B, aunque obstruida, descarga por una tubería plástica vertical de 15 metros; la C vierte en una charca forrada de piedra unida con resinas plásticas; y la D, así como las E y F, mantienen el agua en contacto con un dique reconstruido con resinas plásticas.
En El Hierro, Soler también descarta la muestra EH3 Si procede de la galería del Parador Nacional, explica, la bocamina está junto a una cuneta y los primeros metros quedaron anegados por una riada con basura. Y si la muestra procede del sistema de abastecimiento del Parador, entonces no correspondería a agua subterránea, sino a agua desalada transportada por tuberías de plástico.
Y las muestras EH1, EH2 y EH4, correspondientes a los pozos de Los Padrones, Tamaduste y Tigaday, igualmente son rechazadas por el ingeniero porque el agua se extre mediante bombas sumergidas alimentadas por cables eléctricos con recubrimiento plástico. En el caso concreto de Los Padrones, añade además que, si la muestra fue tomada desde la cata, esta se encuentra entubada con polietileno de 100 milímetros de diámetro.
OTRA “EXCUSA” PARA JUSTIFICAR DESALADORAS
Ante todo esto, a la asociación le “extraña que un grupo de investigadores de la ULL pueda cometer ese error tan pueril, como el de muestrear aguas subterráneas en depuradoras, por lo que se plantea qué hay realmente tras este muestreo posiblemente intencionado”.
Por último, Agua para La Palma llama la atención sobre “los intentos de denostar la calidad del agua subterránea y así justificar la colocación de desaladoras y el uso indiscriminado de las aguas regeneradas”. En este sentido, recuerda “la excusa oficial de la contaminación por dióxido de carbono a raíz de la erupción volcánica para tapar el proceso de intrusión marina en los pozos del Valle de Aridane, provocado en realidad por un excesivo caudal de extracción, y así justificar la implantación de cinco desaladoras en La Palma”.
“Es del todo impresentable”, enfatiza este colectivo, “que políticos con generosos sueldos pagados por todos se empeñen en el agua industrial, engañando a la población por intereses ocultos, y que incluso se destine un presupuesto millonario a la primera desaladora permanente, en Breña Baja, que justificaron por la sequía, y que ahora, tras dos años buenos de lluvias, se instala de todos modos y, para más inri, por vía de emergencia”.
Unas desaladoras, apostilla la asociación, “para negocio de los aguamangantes públicos y privados, que nos hace cada vez más dependientes de los combustibles fósiles, lo cual es muy peligroso ante un conflicto internacional como el actual por la guerra de EEUU e Israel contra Irán”.
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