3 agosto, 2021

Gestión de la información social

Algunas personas desconfían interesadamente de la la inteligencia colectiva para gestionar las nuevas capacidades que la tecnología pone en nuestras manos.

Reivindican el recorte de las posibilidades de manejo libre de la información por los ciudadanos.

Muchos de aquellos que tan acostumbrados han estado durante años a manejar verdades absolutas enfundados en el manejo diestro de los datos, para confundir, han sido en innumerables casos los mayores manipuladores de la conciencia colectiva durante toda la historia de los medios de comunicación con mayores o menores intereses  en su enfoque editorial. No es nuevo que nos ofrezcan basura y tengamos que tirarla en el contenedor para huir del hedor, no es novedad que tengamos que cambiar de canal ya lo hemos hecho muchas veces hasta encontrar información valiosa, con contenidos que aportan soluciones  y valores a nuestra existencia.

La comunicación  libre inunda la nueva realidad social donde cada persona es autora y editora de la crónica de su propia vida.

Hay personas a las que esto no les gusta, pero ya forma parte del cambio donde la gente es capaz de difundir libremente su pensamiento.

Hoy no necesitamos líderes ilustrados en la manipulación de los datos y la influencia unidireccional sobre la audiencia o los lectores aunque éstos también campan a sus anchas. Hoy hemos entendido que tenemos que aprender a diferenciar más que nunca las verdades, identificar las fuentes y rechazar las mentiras y la manipulación incluso de los gurús o dinosaurios que no se resignan al cambio, vengan del medio que vengan.

Encontremos la verdad, y comprendamos que las nuevas tecnologías ofrecen un nuevo poder individual de comunicar abiertamente que debe ser usado con responsabilidad en lo que publicas y en lo que compartes, un derecho, hoy una necesidad gracias a la sociedad de la comunicación, para destapar injusticias sociales, para destacar acontecimientos relevantes, es una cuestión de educación y libertad de expresión el valor más sagrado para cualquier comunicador. Hoy más que nunca identificar y desterrar las dagas envenenadas que generan crispación y controversia ,  y muchas veces con una simple frase malintencionada, a  vuela pluma o teclado, hacen imprescindible la necesidad simple de ignorar esos contenidos.

Los oyentes, televidentes, seguidores  de la  comunicación constructiva , que es fácilmente identificable sabrán sacar la basura y elegir los contenidos que contribuyan  a su felicidad.

Es lo que les deseo , sean felices.

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