5 agosto, 2020

ENTRE EL BULO Y LA VERDAD ETERNO DILEMA

Aportar valor y conocimiento diverso a nuestra sociedad fuera de lo virtual en contextos donde la pantalla o el papel complemente a la razón individual en la búsqueda de la verdad para conseguir una realidad justa para todos,  conscientes en la defensa de los derechos y valores de nuestra comunidad sin el hipnotismo de una realidad impuesta.

Hay quienes desconfían interesadamente de la inteligencia colectiva para gestionar las nuevas capacidades que las tecnologías de la información pone en manos de los ciudadanos.

Reivindican el recorte de las posibilidades de manejo libre de las publicaciones que ofrece internet.

La información tan necesaria como el aire fresco.

Muchos de aquellos que tan acostumbrados han estado durante años a manejar verdades absolutas enfundados en el manejo diestro de los datos, para confundir, han sido en innumerables casos los mayores manipuladores de la conciencia colectiva, durante toda la historia de los medios de comunicación, con mayores o menores intereses  en su enfoque editorial.

El mayor ejemplo de manipulación clara se produjo ya en los inicios de la comunicación radiofónica  en EEUU, 30 de Octubre de 1938, con la emisión de la guerra de los mundos de Orson Welles, desatando la histeria colectiva  entre más de 12 millones de oyentes que escucharon su retransmisión de una ficticia invasión extraterrestre, que muchos creyeron real.

EL SILENCIO INTERESADO

En nuestro país la espiral de silencios interesados o divulgación de contenidos de distracción en diversos soportes y momentos de la historia contemporánea, nos ha  cambiado la España del bipartidismo por la España del biperiodismo,  ante ello los usuarios de las tecnologías de la información aprenden a defenderse desde casa.

No es nuevo que nos ofrezcan basura y tengamos que tirarla en el contenedor para huir del hedor, no es novedad que tengamos que cambiar de canal, ya lo hemos hecho muchas veces, hasta encontrar información valiosa, con contenidos que aportan soluciones  y valores a nuestra existencia, debería ser la tendencia.

El periodismo tradicional basado en la verdad, la  libertad y pluralidad en la difusión de noticias  para el beneficio de la sociedad en su conjunto, prevalece cuando es honesto. Cuando responde al bien común se lo reconoce por su veracidad y sensatez, aun así, contrastamos y verificamos los datos igualmente con otros medios o  las opiniones con la realidad social.

LA COMUNICACIÓN MULTIMEDIA SIN DISTRACCIONES HIPNÓTICAS

La comunicación  libre inunda la nueva normalidad, donde cada persona es autora y editora de la crónica de su propia vida. No sabemos por cuánto tiempo será así, ni si se trata de otra distracción de la realidad en movimiento por fases de atontamiento, en función del valor de las diversas plataformas. Lo disfrutaremos mientras sea factible. Hay corporaciones a las que la libre expresión no les gusta, pero ya forma parte del cambio, donde la gente es capaz de difundir libremente su pensamiento o se arman para la denuncia pública de las injusticias.

Hoy no necesitamos líderes ilustrados en la manipulación de los datos y la influencia unidireccional sobre la audiencia o los lectores, sino profesionales capaces de poner en valor la información útil,  porque los ciudadanos son capaces de responder con un nuevo medio que les ampara en sus anhelos de comunicación y denuncia pública en primera persona. En situaciones necesarias o de emergencia social, los usuarios de las nuevas tecnologías de la información, son capaces de publicar contenidos o acontecimientos que, de otra manera, simplemente no se conocerían. Ejemplos los que quiera el lector, en su propia experiencia,  en todas las redes sociales, a cualquier hora.

Corremos otro riesgo si no dimensionamos en su justa medida la ilusión  delante de computadoras y smartphones, donde estos soportes nos pueden contagiar una farsa, si no traducimos el conocimiento para su puesta en  valor  y la toma de decisiones en beneficio de nuestra sociedad fuera de lo virtual, en contextos donde la pantalla o el papel complementa a la razón en la búsqueda de la verdad, para conseguir un mundo más justo para todos,  conscientes en la defensa de los derechos y valores de nuestra comunidad, sin el hipnotismo de una realidad impuesta a golpe de pantallazo.

LA VERDAD COMO VALOR TECNOLÓGICO DE COMUNICACIÓN

Hoy hemos entendido que tenemos que aprender a diferenciar más que nunca las verdades, identificar las fuentes y rechazar las mentiras y la manipulación, incluso de los gurús o dinosaurios que no se resignan al cambio, vengan del medio que vengan, porque no se debe menospreciar la inteligencia de la gente.

Encontremos la verdad, y comprendamos que las nuevas tecnologías ofrecen un nuevo poder individual de comunicar abiertamente, que debe ser usado con responsabilidad en lo que publicas y en lo que compartes. Un derecho, hoy una necesidad gracias a la nueva sociedad de la comunicación para destapar injusticias sociales, para destacar acontecimientos relevantes o como entretenimiento. Es una cuestión de educación y de libertad de expresión, el valor más sagrado para cualquier comunicador y para cualquier ciudadano.

Hoy más que nunca, se hace necesario identificar y desterrar las dagas envenenadas que generan crispación y controversia con mentiras, pero también respetar la diversidad de opinión, usando la diversas plataformas sociales y apoyando claramente otras nuevas para no concentrar su poder.

IGNORANDO PUBLICACIONES MALICIOSAS

Ha despertado un nuevo lenguaje, la viñeta tuvo su auge en la prensa del siglo XX, hoy convivimos con formatos multimedia que identificamos con la actualidad por su contexto y contenidos. Se comparten los criterios de la información que coinciden con su pensamiento, debemos aprender a respetar y opinar en consecuencia, tomando conciencia  de que hay  quien conoce el efecto de  los diferentes recursos como la publicación de una simple frase maliciosa a  vuela pluma o teclado, o las prácticas de difusión de solo parte de la información interesada. Esa es sin duda, otra manera de difundir bulos generando alarma y ansiedad innecesarias. Estrategias torticeras para convertirse en el problema y la solución, arrojando la piedra y escondiendo la mano. Esas prácticas hacen imprescindible la necesidad simple de ignorar esos contenidos, para no entrar en el juego de distracción de la atención sobre lo esencial.

LA DEPENDENCIA DEL CANAL DE COMUNICACIÓN

Cuidémonos de no depender de ninguna red social en exclusiva para publicar o conocer información, no vaya a ser que otorgar demasiado poder a esas operadoras globales, como canales de  comunicación, les tiente a sesgar también los contenidos inapropiados en función de sus inclinaciones. Los cambios en los algoritmos de preferencias de contenidos, hacen que los seguidores de la redes pasen de conocer noticias a consumir nuevas tendencias y de ahí llegar a ver preferentemente simpáticos gatitos, a los que se acostumbran con gran facilidad.

Es el momento de los usuarios, investigadores curiosos que contrastan sus fuentes y publican sus contenidos con libertad y responsabilidad.

El eterno dilema será que los lectores, oyentes, televidentes o seguidores  de la  comunicación constructiva, sepan sacar la basura y elegir los contenidos entre el bulo y la verdad, que contribuyan  a su felicidad.

Es lo que les deseo , sean felices.

Juan Carlos Barbuzano. Director. Editor del grupo Antena de Canarias.

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